26 de abril de 2014

Inmigración: La barrera entre lo humano y lo correcto

Hay temas de los que es difícil hablar pues corres el riesgo de no poder separar muchas veces lo que es políticamente correcto y lo que moralmente nos vemos obligados a hacer.

El tema de la inmigración es sin duda uno de esos temas, aunque incluso este tema es patéticamente usado con fines políticos. Por ello pido perdón y comprensión de antemano si algo de lo que diga puede ofender a alguien, pues hasta a mí mismo me cuesta reconocer que lo que como ser humano quisiera muchas veces no es posible.

En esta entrada voy a intentar dar una explicación a lo que está pasando en las fronteras de nuestros territorios extrapeninsulares, dar mi opinión y, aunque no crea que exista una solución como tal, decir el camino que creo que deberíamos de tomar.


El problema de la inmigración, siempre presente

El problema de la inmigración en las fronteras españolas es muy antiguo y en mayor o menor medida va a seguir siendo así durante mucho tiempo más.

Supongo que algo así no debería hacer falta explicarlo, aún así es mucha la gente que no entiende qué es lo que verdaderamente ocurre (o no quiere entenderlo). A pesar de que podamos criticar muchísimas cosas de nuestro país, de que ahora estemos pasando por una época muy mala azotados por la crisis económica y de mil cosas más que pueda haber, España está entre los países más desarrollados del mundo y sus ciudadanos, por lo general, disfrutamos de un nivel de vida muy elevado. En este grupo, por supuesto, están también gran parte de los países de la Unión Europea, la diferencia es que ellos no comparten frontera con países mucho menos desarrollados como es el caso de España y otros países del Mediterráneo como Italia, Malta o Chipre.

En los países de donde proceden los inmigrantes están soportando condiciones infrahumanas que les impulsan a arriesgar su vida en busca de un futuro mejor, realizando viajes durísimos de los cuales nos cuesta hacernos una idea. Pensad por un momento si les merece la pena recorrerse andando centenares de kilómetros y montarse en pateras con decenas de hombres, mujeres y niños cómo deben de estar en sus países. Y digo esto porque, se haga lo que se haga con este tema, nunca debemos de olvidar que son personas y merecen un trato digno.



Se intensifican los saltos a la valla de Melilla 

En las últimas semanas se han producido asaltos masivos en la frontera de España y Marruecos en Melilla. Se han llegado a formar campamentos de inmigrantes que, según el gobierno, han llegado a ser de 80.000 personas, que es la población total de Melilla. 

Ante tal avalancha de inmigrantes de golpe se ha podido hacer muy poco más que levantar la polémica por la inmigración y que unos salgan a defender a ciegas los derechos humanos y que otros partidos aprovechen para acusar al gobierno de cosas que ocurrieron igual cuando ellos estaban en el poder y apuesto a que seguirían ocurriendo esté quien esté en el poder, porque es un problema muy, muy complicado precisamente por juntarse lo político con lo humano.

¿Qué ocurre con los inmigrantes?

Una vez los inmigrantes han cruzado enormes desiertos para llegar hasta la frontera de Melilla y posteriormente saltar la valla, los inmigrantes ya están en territorio español, pero sería ilógico pensar que hayan recorrido todo ese trayecto para quedarse en Melilla, y más cuando allí el paro es casi del 34%.

Lo que ocurre es un proceso complicado que intentaré resumir. Cuando se les identifica como inmigrantes ilegales pasan una serie de días en los que se tramita el proceso de expulsión en los que tienen la libertad de estar en Melilla y se les habilita unos lugares especiales donde pueden dormir y recibir comida tres veces al día, eso sí, no pueden viajar a la península (de forma legal) pues no pueden comprar un billete al ser ilegales.

El problema es que por diversos casos algunos inmigrantes son llevados a un Centro Interno de Extranjeros, y estos no se encuentran en Melilla, sino en la península, así que el propio Estado les lleva allí. Solo pueden retenerlos durante un periodo de tiempo limitado (el cual es siempre menor que lo que se tarda en llevar a cabo el proceso para devolverles a sus países) tras lo cual quedan libres de ir a donde quieran dentro de España y, al no haber fronteras, de Europa entera. El proceso de expulsión continua, sí, pero cuando quiera darse una resolución a ver quién les encuentra.

¿Hay solución?

Bueno, como he dicho antes,  no creo que haya una solución como tal, o al menos no una que realmente vea como algo más que una utopía. Porque la solución sería que estos inmigrantes pudieran ganarse la vida en sus propios países y ahora no tuviésemos que estar hablando de esto. Pero eso está muy lejos de ocurrir mientras siga habiendo gobiernos corruptos (de los países de los que proceden) y personas que se quedan con gran parte del dinero que se envía para proyectos en esos países.

Dicho esto, y teniendo que presente que el problema de la inmigración siempre va a estar ahí, hay diferentes formas de actuar.

Podemos reforzar las vallas, incrementar la presencia policíal y un largo etc, pero todo eso no serían más que parches momentáneos que no solucionan realmente el problema. La única forma de solucionar esto es aplicando leyes claras, haciendo mucho más fácil todos los procesos administrativos que se llevan a cabo en estos casos y, sobre todo, la cooperación entre países, porque los inmigrantes no pueden ser tratados como una mercancía que nadie quiere y de la que todos se quieren deshacer.

Lo primero que se debe de hacer, antes que tener que devolverles y entrar en tan complicado proceso, es impedir que entren.

La policía aquí juega un papel fundamental, pero se encuentra atada de manos y nuevamente es la que en todo momento se lleva las críticas. Primero les acusan de agredir a los inmigrantes con el tema de las pelotas de goma y después no pueden tan siquiera agarrar del brazo a quienes ya han saltado la valla, tan solo pueden formar una barrera de escudos (lo que los periódicos llaman forcejeos) que los inmigrantes no tardarán en romper y entrar libremente en las calles de la ciudad. La policía tiene que actuar con coherencia, respetando en todo momento que tratan con personas necesitadas y no con delincuentes, pero a la vez pudiendo hacer algo más que quedarse parados frente a ellos sin poder tocarles pues entonces es como si no estuvieran.

No podemos jugar a las series americanas en las que si está encima de la valla ya es territorio español, si consigue tocar la costa lo mismo y si... NO, porque esto a lo único que lleva es a situaciones como las que se vivieron hace semanas en las que los policías disparaban al agua para impedir que los inmigrantes llegasen nadando a la costa. Lo que se debe de hacer es "capturarles" (si interpretamos por captura cuando una persona ofrece resistencia, teniendo en cuenta siempre que son personas y no objetos) estén donde estén, aunque ya hayan logrado pasar la frontera, darles atención sanitaria en el caso de que la necesiten y devolverles a su país sin que tenga que haber un proceso tan complicado e inutil como el que hay ahora.

Quizá algunos piensen que son personas y que tenemos que aceptarlas y no pueden ser expulsadas. Aquí es donde cuesta tomar ciertas decisiones, pues efectivamente son personas, pero a su vez este no deja de ser un problema muy grave; me explico.

Si no tuviésemos paro en España, si hubiese trabajo, si tuviesen todos ellos oportunidades de ganarse la vida aquí, abrir las fronteras para que crucen libremente seguiría sin ser una opción, pero regular su entrada sí se podría hacer, porque la inmigración puede ser muy beneficiosa para España, necesaria diría yo, pues sin ella en unas décadas la situación demográfica será insostenible pues los impuestos de muy pocos trabajadores tendrán que mantener las pensiones de una población mucho mayor.

Sin embargo esta situación no se da. Estamos en unos momentos muy difíciles en los que ni siquiera los propios españoles (algunos de ellos bien cualificados) encuentran trabajo. ¿Qué futuro van a encontrar aquí?

Lo que les espera es una situación en la que no encuentren nada con lo que ganarse la vida y acaben siendo explotados por mafias. Unos serán mutilados para enviarles a la calle a pedir dinero, a robar y otros serán obligados a trabajar en condiciones vejatorias. ¿Hablamos entonces de derechos humanos?

La solución debe venir desde Europa

Como he dicho antes, en este caso en España, la solución es muy difícil y no puede venir únicamente del Gobierno central, sino que tiene que venir desde Europa, y que tanto los países mediterráneos afectados como el resto (que parecen estar ciegos ante este problema al creer que no les afecta) deben tomar medidas conjuntas.

Porque Europa debe tender cada vez más a actuar unida, y este es uno de los problemas que afectan a todos sus estados aunque algunos pretendan negarlo, porque como he explicado antes, al no haber fronteras dentro de la Unión Europea, una vez entren en España, Italia o Grecia podrán acceder a cualquier otro país miembro.

Por ello se nos debe conceder el dinero y la atención necesaria, que nos propongan soluciones y no que pasen de nosotros y después se atrevan a criticar lo que hacemos con respecto al tema de la inmigración cuando antes no les interesaba saber nada.


Como digo, es un tema muy complicado, pero no podemos dejar que los inmigrantes entren en España porque acabarán siendo explotados en manos de mafias que se aprovecharán de ellos, pero a su vez tampoco podemos tratarlos como mercancías. Los países deben de trabajar juntos para evitar las inmigraciones ilegales y a su vez para solucionar los problemas que hacen que estas personas se vean obligadas a salir de sus países.

Espero vuestra opinión sobre este tema y las posibles medidas a tomar.

¡Hasta la próxima!

1 comentario:

  1. Acabo de descubrir tu blog y ésta es la primera y única entrada que he leído hasta el momento. Y ahora mismo te sigo y espero pasarme por aquí más a menudo.
    Estoy completamente de acuerdo contigo. Yo, personalmente, quiero pensar que soy una buena persona y que, por tanto, pienso en el bien del resto. Esto me lleva a querer que todos los inmigrantes ilegales tengan una vida justa y con derechos en España (o en donde sea, vamos). Pero comprendo que es un problema más grave que dejar pasar a un par de personas. Son cientos (si no miles) y, si entran a ser ciudadanos legales españoles, habría que invertir mucho dinero en sus derechos, como son la Educación pública gratuita o la seguridad social.
    Y a mí me duele decir esto, pero no podemos permitírnoslo, tal y como está la sociedad y la economía actual, aunque se trate de los derechos de unas personas que son perfectamente humanas y merecen el mismo trato que el resto.
    Es un debate interno entre lo que mi moral y mi conciencia quieren, y el conocimiento de que ese deseo no es sino una utopía.
    También estoy de acuerdo en que la UE debería dar ayudar, ya que, ahora mismo, me parece que se están lavando las manos como si no fuera con ellos.

    Un saludo,
    Pablo

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