26 de febrero de 2015

El increíble potencial humano: La creatividad

Creo que todos estamos cansados ya de oír discutir sobre qué carreras son las más importantes, las que tienen más salidas, sobre quiénes son más listos, si los de letras o los de ciencias, y, sinceramente, es un debate muy aburrido.

Y por eso vengo a reabrirlo.

¡Ey, ey, espera un momento! No te vayas, confía en mí, esta vez será diferente, de verdad.

Y es que lo que creo es que, a todos esos intelectuales que piensan que pueden decidir qué deben estudiar los demás para "triunfar en la vida", se les han acabado las ideas. Y ahí es donde está la clave, en las ideas.

20 de febrero de 2015

¿Qué es la política?

Si pudieras cambiar las cosas, ¿Lo harías?


Es una pregunta bastante sencilla, como debería serlo su respuesta ¿Quién no quiere cambiar las cosas? Quizá el problema está en que hacerlo no sea tan fácil

Cuando todos quisieran mejorar las cosas, pero ninguno encuentra la manera de hacerlo, creo que el problema está en la falta de ilusión, la pérdida de la esperanza de que las cosas puedan mejorar. Y es algo completamente normal.

Cuando oímos hablar de política, lo primero que nos viene a la cabeza son los políticos, y con ellos toda la vergüenza que les acompaña: mil casos de corrupción, desfachatez, impunidad... En fin, lamentablemente podría ocupar una entrada entera con los adjetivos que a ciertas personas califican.

Pero lo cierto es que la política no es eso. La política surge con la necesidad de organizar la sociedad, una comunidad, un pequeño grupo de personas. La política está presente en cualquier hecho en el que se vean involucradas varias personas, y no hace falta irse muy lejos para encontrar estas situaciones: cuando se decide entre los vecinos si pintar o no el portal, cuando se decide entre los amigos dónde se irá a cenar esa noche o qué regalo común hacerle a quien cumple años esa semana. 

La política actual es algo relativamente nuevo y, por tanto, desconocido. Porque la política, la verdadera política, no se entiende sin democracia. Ahora me estoy dando cuenta de que quizá este artículo esté mal titulado, quizá debería haberlo llamado "¿Qué es la democracia?" Pero ya es tarde para cambiarlo.

En Europa se vota desde hace unos dos siglos. Evidentemente hace dos siglos no se podía considerar a algo así Democracia, pero bueno, parece ser que lo de cortar un par de cabezas y hacer correr la sangre llamó a alguien la atención y debió decidir que lo de poner unas urnas, así, como medida de precaución no estaba mal. Pero, como digo, que voten cuatro personas no puede estar considerado Democracia. ¿Acaso lo de ahora lo es?

Si pensáis que voy a echar la culpa a otros y a culpar a los políticos por no escuchar a los ciudadanos, os equivocáis. En realidad si lo haré, claro que lo hago, pero eso lo dejo para otra ocasión.

No, la culpa de que la Democracia falle está en las personas, que hemos pensado en que con votar ya hemos cumplido nuestra parte en este juego, es más, algunos, en un acto de rebeldía extrema han decidido que resistirán el impulso de ir a las urnas a expresar su opinión y se quedarán en su casa viendo la tele ¡Valientes ellos!

Votar está bien, es necesario, y es un primer paso, pero no es suficiente. Para que la Democracia, el gobierno del pueblo, pueda funcionar, es necesario algo más.

Son unos ciudadanos que le han dado el poder a otros para que organicen la sociedad de la que forman parte, pero no se puede pensar que ahí acaba nuestro cometido. Democracia no es sólo votar, Democracia es expresarte con libertad, hablar con otros, intercambiar opiniones, luchar por cambiar las cosas, eso es Democracia.

Cuando las cosas van bien quizá sea, digamos pasable, el hecho de que la gente permita que otros decidan por ellos. Es una situación bastante cómoda, respetable, como todo, pero objetable también. Sin embargo cuando todo se vuelve un desastre y los que deberían dirigir las cosas no hacen nada bien, quedarse parado deja de ser una opción ni tan siquiera remota.

Es entonces cuando reclamar sus derechos no es ya un deseo de las personas, sino una necesidad, y de eso se encarga la política: de organizar la sociedad, de cambiar las cosas. A través de ella, del diálogo, de escuchar la opinión de otras personas y dar la nuestra, de poner nuestras ideas en común y de juntarnos para conseguir crear algo bueno entre todos, alcanzamos esa sociedad que todos deseamos. Eso es la política, y no lo que te han hecho creer que era.

Siempre me ha llamado la atención eso de "No se pregunta del partido que es otra persona". Veo tantos errores en unas pocas palabras que algo así me es inconcebible.

Para empezar, la política no es como el fútbol, no se trata de defender a tu equipo a muerte, haga lo que haga, todo lo contrario: cuando un partido no hace las cosas bien es necesario dejarle tirado. Uno no "es" de ningún partido, uno da su voto y su apoyo a aquel que considera que en ese momento hace las cosas mejor, y este voto y apoyo puede y debe cambiar en función de como evolucionen las cosas.

Aclarado eso, ¿y por qué no? ¿Por qué no expresar tus ideas a los demás y escuchar a su vez las suyas? Porque eso es lo que significa política: diálogo.

¿Sigues pensando que la política es algo malo?

Si has llegado aquí es porque eres de esas personas que tiene una opinión, y sería algo maravilloso que los demás la conocieran. Exprésala.

Permitiéndome citar una frase que he leído varias veces por Twitter aunque no estoy seguro de quién fue el primero que la dijo: "La política es seria, no aburrida"

Para hacer política no es necesario "entrar en política", tan sólo expresarte sabiendo que nadie jamás podrá impedírtelo, hay que mojarse, ensuciarse defendiendo aquello que nos parece justo. No basta simplemente con quejarnos de las cosas que están mal, sino proponer otras, dar ideas, cambiarlas, mejorarlas. Porque créeme, se puede, que nadie jamás te diga lo contrario. Las grandes cosas nunca fueron fáciles, pero siempre que se lucha por algo con el suficiente esfuerzo, se acaba logrando.

La política no es sólo cuestión de partidos, de leyes ni de reuniones de gente trajeada, la política no es tan siquiera cosa de políticos.

Política somos todos, y es el momento de que juntos cambiemos las cosas

7 de febrero de 2015

Radiografía de un fracaso

Hemos pasado siete años devastadores, en todos los sentidos. 

Quizá el más apreciable, por la repercusión mediática que ha tenido, y porque seguramente de todos los males sea siempre el más tangible, sea la crisis económica, pero vosotros sabéis que no ha sido ni mucho menos el único.

Es probable que algunos hayan sido consecuencia de la crisis económica y que otros los llevásemos arrastrando desde mucho tiempo atrás y ahora hayan estallado. Por que tenían que estallar. Familias que no pueden alimentar a sus hijos mientras no cesan de salir casos de políticos que roban el dinero de millones de personas a las que juraron defender, el mismo dinero que tendría que haber ido destinado a ayudar a esas familias, por cierto. Políticas digamos "fallidas" que en vez de crear empleo y fomentar la educación tienden a llevarnos hacia una sociedad elitista dividida en dos bloques (ellos y el resto) y mientras tanto vemos como unos degenerados realizan matanzas de civiles para imponer su fanatismo y pretenden traer ese odio a nuestra Europa. Y nosotros, en vez de combatirles a ellos, respondemos abrazándonos con quienes les financian y escupiendo a las mismas personas que sufren su locura.

Creo que está claro que las cosas no están bien, que hay que cambiarlas ¿No crees?

Algunos dicen que ya hemos salido de la crisis, que se vuelve a crear empleo, porque claro, ha aumentado la producción de automóviles en un mucho por ciento y eso ya lo resuelve todo. Discutible.

Otros piensan que están locos, que esto no hace más que ir a peor y que de aquí no vamos a salir jamás, que "nunca volveremos a estar como antes". Bueno, también discutible, como todo.

Yo creo que hemos llegado a un punto en el que tenemos que decidir, decidir si queremos salir de esta o volver atrás caminando en círculos. ¿Qué hacemos? Tú decides, confío en ti. 

Vale, todos estamos de acuerdo en que hay que hacer algo por cambiar las cosas para salir de esta, para dejar atrás todo lo que hemos pasado y poder construir un futuro. Pero hay un problema ¿Cómo lo hacemos?

La realidad es que no se trata de una cosa tan simple como elegir entre dos opciones, sino que hay miles de ellas, unas finalmente acabarán en la opción que ambos hemos elegido, salir adelante, cambiar las cosas. Otras, aunque en un principio no lo parezca, nos llevarán hacia atrás, quizá mucho más hacia atrás de lo que imaginemos.

Si algo tengo claro es que "nunca tenemos que volver a estar como antes" porque sería un error, y ese error nos llevaría a que en algún momento, más tarde o más temprano, volvamos al mismo lugar y esta crisis (económica, moral y de decencia y honradez) se vuelva a repetir. Hemos estado mucho tiempo cometiendo el mismo error. Bueno, los dos mismos errores, según el color que se llevase de moda.

Lo más lógico sería iniciar una revolución en la que acabásemos con todo lo anterior, en la que exigiésemos la cabeza de todos los que nos han traído hasta aquí, en la que cargásemos contra todo aquel que nos ofendiese respondiendo de la misma forma, en la que empecemos a juzgar a colectivos en su conjunto obviando que quizá entre ellos hay mucha, muchísima gente que piensa como nosotros y que sufre las mismas injusticias. Y eso es algo que, quizá por mi edad, me atrae mucho, porque estoy dolido, como supongo que tú también, pero cuando me paro a pensarlo creo que no es la mejor opción. 

Las revoluciones son un cambio tan radical que necesariamente lo destruyen todo, lo bueno y lo malo, las revoluciones consisten en renunciar a todo lo logrado anteriormente porque se considera que nada está bien. Pero, leñes, a mí me gusta España. Quiero cambiarla, por supuesto, si no no tendría este blog ni me molestaría en protestar continuamente contra todo lo que está mal, pero entre todos esos errores creo que, durante mucho tiempo, también ha habido grandes aciertos que hay que cuidarlos. Quizá no sea necesario tirarlo todo abajo y empezar de cero, seguir caminos que no tenemos ni idea de a dónde nos van a llevar sólo porque dónde estábamos no nos gustaba. Quizá lo necesario sea cambiar las cosas que están mal y defender aquellas que están bien, pero eso no es necesariamente una revolución, sino un progreso, y el progreso siempre, siempre, es necesario.

"No podemos ir a peor" Bueno, puede que no, pero quizá si. Lo que tengo claro es que no quiero enfrascarme en una lucha en la que pierda muchas cosas (porque si luchamos por algo, vamos a tener que dar a cambio muchas cosas, tenlo por seguro) para que al final haya cambiado a un tirano por otro, y es que eso es algo, por desgracia, demasiado habitual.

No hay elección perfecta, no quiero engañar a nadie. Elijamos la salida que elijamos encontraremos que en ella hay muchos errores, pero ¿Qué hacemos? ¿Nos damos la vuelta? No, yo al menos no soy de esos, yo si veo algo mal lucho por cambiarlo, y lo hago con todas mis fuerzas. Pero también hay otra cosa que tengo clara, y es que no voy a tolerar las mentiras, no voy a permitir que alguien me ofrezca lo imposible, me diga lo malos que son todos los demás mientras él está haciendo lo mismo que hacen ellos. De ninguna forma.

Esta crisis también ha sido una crisis de esperanza, de ilusión, que nos ha hecho pensar que no hay salida buena, que tenemos que conformarnos con "los menos malo". Y es algo muy comprensible, pero querer salir de donde estamos sea como sea nos puede llevar al error de tomar el camino equivocado.

Pero el problema está en que, entre todas las opciones, la correcta es la más difícil, la más desesperante, porque hay que partir prácticamente de la nada para lograr lo que muchos consideran imposible.

Porque para salir de esta necesitamos, primero, unirnos todos, independientemente de nuestra ideología, y exigir lo que este país necesita, decencia, honradez, transparencia y coherencia. No podemos avanzar si cada uno rema en una dirección opuesta.

Pero, evidentemente, al final una ideología (escuchando las demás, siempre) tendrá que ser la que dirija el cambio, el progreso, y entonces es cuando tendremos que elegir entre los muchos caminos que se nos presentan, y puede que no haya un sólo camino correcto, pero tendremos que elegir con la ilusión de poder cambiar las cosas y no por el simple enfado contra lo anterior. Pero confío en que sabrás hacerlo.