7 de febrero de 2015

Radiografía de un fracaso

Hemos pasado siete años devastadores, en todos los sentidos. 

Quizá el más apreciable, por la repercusión mediática que ha tenido, y porque seguramente de todos los males sea siempre el más tangible, sea la crisis económica, pero vosotros sabéis que no ha sido ni mucho menos el único.

Es probable que algunos hayan sido consecuencia de la crisis económica y que otros los llevásemos arrastrando desde mucho tiempo atrás y ahora hayan estallado. Por que tenían que estallar. Familias que no pueden alimentar a sus hijos mientras no cesan de salir casos de políticos que roban el dinero de millones de personas a las que juraron defender, el mismo dinero que tendría que haber ido destinado a ayudar a esas familias, por cierto. Políticas digamos "fallidas" que en vez de crear empleo y fomentar la educación tienden a llevarnos hacia una sociedad elitista dividida en dos bloques (ellos y el resto) y mientras tanto vemos como unos degenerados realizan matanzas de civiles para imponer su fanatismo y pretenden traer ese odio a nuestra Europa. Y nosotros, en vez de combatirles a ellos, respondemos abrazándonos con quienes les financian y escupiendo a las mismas personas que sufren su locura.

Creo que está claro que las cosas no están bien, que hay que cambiarlas ¿No crees?

Algunos dicen que ya hemos salido de la crisis, que se vuelve a crear empleo, porque claro, ha aumentado la producción de automóviles en un mucho por ciento y eso ya lo resuelve todo. Discutible.

Otros piensan que están locos, que esto no hace más que ir a peor y que de aquí no vamos a salir jamás, que "nunca volveremos a estar como antes". Bueno, también discutible, como todo.

Yo creo que hemos llegado a un punto en el que tenemos que decidir, decidir si queremos salir de esta o volver atrás caminando en círculos. ¿Qué hacemos? Tú decides, confío en ti. 

Vale, todos estamos de acuerdo en que hay que hacer algo por cambiar las cosas para salir de esta, para dejar atrás todo lo que hemos pasado y poder construir un futuro. Pero hay un problema ¿Cómo lo hacemos?

La realidad es que no se trata de una cosa tan simple como elegir entre dos opciones, sino que hay miles de ellas, unas finalmente acabarán en la opción que ambos hemos elegido, salir adelante, cambiar las cosas. Otras, aunque en un principio no lo parezca, nos llevarán hacia atrás, quizá mucho más hacia atrás de lo que imaginemos.

Si algo tengo claro es que "nunca tenemos que volver a estar como antes" porque sería un error, y ese error nos llevaría a que en algún momento, más tarde o más temprano, volvamos al mismo lugar y esta crisis (económica, moral y de decencia y honradez) se vuelva a repetir. Hemos estado mucho tiempo cometiendo el mismo error. Bueno, los dos mismos errores, según el color que se llevase de moda.

Lo más lógico sería iniciar una revolución en la que acabásemos con todo lo anterior, en la que exigiésemos la cabeza de todos los que nos han traído hasta aquí, en la que cargásemos contra todo aquel que nos ofendiese respondiendo de la misma forma, en la que empecemos a juzgar a colectivos en su conjunto obviando que quizá entre ellos hay mucha, muchísima gente que piensa como nosotros y que sufre las mismas injusticias. Y eso es algo que, quizá por mi edad, me atrae mucho, porque estoy dolido, como supongo que tú también, pero cuando me paro a pensarlo creo que no es la mejor opción. 

Las revoluciones son un cambio tan radical que necesariamente lo destruyen todo, lo bueno y lo malo, las revoluciones consisten en renunciar a todo lo logrado anteriormente porque se considera que nada está bien. Pero, leñes, a mí me gusta España. Quiero cambiarla, por supuesto, si no no tendría este blog ni me molestaría en protestar continuamente contra todo lo que está mal, pero entre todos esos errores creo que, durante mucho tiempo, también ha habido grandes aciertos que hay que cuidarlos. Quizá no sea necesario tirarlo todo abajo y empezar de cero, seguir caminos que no tenemos ni idea de a dónde nos van a llevar sólo porque dónde estábamos no nos gustaba. Quizá lo necesario sea cambiar las cosas que están mal y defender aquellas que están bien, pero eso no es necesariamente una revolución, sino un progreso, y el progreso siempre, siempre, es necesario.

"No podemos ir a peor" Bueno, puede que no, pero quizá si. Lo que tengo claro es que no quiero enfrascarme en una lucha en la que pierda muchas cosas (porque si luchamos por algo, vamos a tener que dar a cambio muchas cosas, tenlo por seguro) para que al final haya cambiado a un tirano por otro, y es que eso es algo, por desgracia, demasiado habitual.

No hay elección perfecta, no quiero engañar a nadie. Elijamos la salida que elijamos encontraremos que en ella hay muchos errores, pero ¿Qué hacemos? ¿Nos damos la vuelta? No, yo al menos no soy de esos, yo si veo algo mal lucho por cambiarlo, y lo hago con todas mis fuerzas. Pero también hay otra cosa que tengo clara, y es que no voy a tolerar las mentiras, no voy a permitir que alguien me ofrezca lo imposible, me diga lo malos que son todos los demás mientras él está haciendo lo mismo que hacen ellos. De ninguna forma.

Esta crisis también ha sido una crisis de esperanza, de ilusión, que nos ha hecho pensar que no hay salida buena, que tenemos que conformarnos con "los menos malo". Y es algo muy comprensible, pero querer salir de donde estamos sea como sea nos puede llevar al error de tomar el camino equivocado.

Pero el problema está en que, entre todas las opciones, la correcta es la más difícil, la más desesperante, porque hay que partir prácticamente de la nada para lograr lo que muchos consideran imposible.

Porque para salir de esta necesitamos, primero, unirnos todos, independientemente de nuestra ideología, y exigir lo que este país necesita, decencia, honradez, transparencia y coherencia. No podemos avanzar si cada uno rema en una dirección opuesta.

Pero, evidentemente, al final una ideología (escuchando las demás, siempre) tendrá que ser la que dirija el cambio, el progreso, y entonces es cuando tendremos que elegir entre los muchos caminos que se nos presentan, y puede que no haya un sólo camino correcto, pero tendremos que elegir con la ilusión de poder cambiar las cosas y no por el simple enfado contra lo anterior. Pero confío en que sabrás hacerlo.