19 de marzo de 2015

¿Qué es el liberalismo?

Creo que me estoy volviendo loco.

Eso, o el mundo es el que está loco.

Sinceramente no lo sé.

Y es un verdadero problema no saber si estás loco.

Tengo un examen de historia, el jueves, historia de España, desde que éramos monos hasta los tiempos de Adolfo Suárez, un rato, vaya. Bueno, la verdad es que dudo que te importe mucho mi vida.

El caso es que leyendo los apuntes me he enterado de que, allá por el siglo XIX aparecieron unos hombrecillos que hablaban de cosas tan curiosas como la libertad de las personas, el derecho a que fuese el pueblo quien escogiese a sus gobernantes, que pudiesen abrir sus propios negocios y fuesen sus propios señores y estos hombrecillos se volvieron tan locos que un día decidieron que las mujeres deberían votar ¡Santo cielo, qué escándalo!

Y quizá yo esté tan loco como ellos, pero en realidad todo lo que decían me parece coherente, demasiado como para que algunos tardaran tanto tiempo en verlo. Pero de repente un día esos pensamientos se extendieron y estallaron por toda Europa revoluciones que pretendían acabar con el despotismo bajo el que las personas habían sido oprimidas durante tanto tiempo. A esos hombrecillos tan peculiares de los que hablaba les llamaron liberales, y ciertamente siempre han tenido toda mi admiración.


Sí, definitivamente, si hubiese vivido entonces me hubiese gustado que la gente me llamase así: liberal. Suena bien y todo ¿No crees?

El caso es que, entre descanso y descanso me he metido a Twitter, y leyendo los tuits de la gente he descubierto a alguien que decía "los liberales" como insulto.  ¿Así que eso del liberalismo... no es tan guay? ¿Eran ellos los malos, después de todo? Un momento, aquí ha habido un error. Quizá esa persona no esté muy bien, al fin y al cabo en Twitter hay mucho loco suelto.

El caso es que he seguido buscando por ahí y resulta que esa persona no es la única que lo piensa.

Bueno, ese es uno de los momentos en los que todos deberíamos detenernos y replantearnos nuestra existencia.

He intentado saber qué argumentaban esas personas para estar en contra del liberalismo. La verdad es que me ha sido difícil, porque el insulto es muy fácil, pero una crítica constructiva debe de ser algo que ocupa demasiadas neuronas. 

Por suerte hay gente con la que se puede debatir, y básicamente lo que criticaban era que el liberalismo provoca los desahucios, la discriminación de ciertas personas, la desigualdad... Y estoy con ellos en que eso es algo inaceptable. Si el liberalismo es así, parad el carro, que yo me bajo ¿pero, de verdad eso lo provoca el liberalismo? Entonces me tuve que replantear el término "liberal".

¿Qué es eso del liberalismo? 


Tenemos que diferenciar dos conceptos, el económico y el social. 

En lo económico, liberalismo es que la gente pueda abrir su propio negocio sin que nadie se lo impida, que pueda tener propiedad privada y que nadie se la pueda quitar, es mucho más que simple capitalismo. Es también fomentar la iniciativa privada, saber que, cualquiera que luche por conseguir un sueño, si se esfuerza lo suficiente lo podrá lograr, independientemente de todo lo demás.

En lo social es que, aunque algunos no quieran enterarse, nadie puede meter las narices en la vida de nadie, que los gustos de cada uno son suyos y sólo a él le importan. Significa que una mujer tiene pleno derecho a decidir sobre su cuerpo.

El liberalismo es libertad, si me permitís la simpleza, pero creo que en el fondo las cosas son mucho más simples de lo que algunos las intentan volver.

Sin embargo sería un error pensar que podemos llevar este concepto hasta el extremo, que cada persona puede hacer lo que quiera. No, para nada.

"La libertad sin igualdad es una hermosa palabra de claros acentos pero de escuálidos resultados"

Esa frase la dijo alguien que llegó a ser vicepresidente de los Estados Unidos, y creo que en ella está la clave de todo. 

Hace casi trescientos años, en mitad de un férreo absolutismo donde todo era impuesto, es comprensible que la libertad absoluta fuera el único objetivo a alcanzar para estar personas. El caso es que hoy, con mucho conseguido pero con todavía mucho por lo que seguir luchando, debemos replantearnos qué es lo que queremos conseguir.

Liberalismo no puede ser ya un simple capitalismo sin escrúpulos en el cual quienes no puedan seguir el ritmo de carrera se queden fuera del sistema. El liberalismo de hoy debe de compaginar esa libertad con la igualdad, pero no igualdad gratuita para quien se esfuerza y para quien no, sino una igualdad de oportunidades, un Estado que asegure los estudios hasta la universidad para todas las personas, que quien quiera lograr algo y luche por sus sueños, se le facilitan todos los medios para lograrlo, pues esa persona luego devolverá a la sociedad todo lo que esta le ha dado, y con creces.

Otro problema, y grave, es el afán de ciertas personas, de ciertos partidos, en arropase bajo la bandera del liberalismo mientras que a su vez imponen doctrinas religiosas muy lejos de esa libertad que dicen defender, que creen que tienen el poder de decidir qué es "lo natural" y lo "antinatural". No se puede permitir que ellos manchen el significado de la libertad.

Creo que va siendo hora que me vuelva a estudiar para mi examen de historia, aunque seguramente acabaré otra vez en Twitter, pero no puedo despedirme si antes acordarme de esos peculiares hombrecillos que se llamaban liberales que un día como hoy, en este país, hace 203 años aprobaban una de las primeras constituciones europeas que defendía la libertad.

¡Viva la Pepa!