27 de mayo de 2015

La España del Odio, otra vez

Dije que no hablaría de partidos en este blog, que iba a ser un blog de ideas, de propuestas, un blog con el que pudieran sentirse identificadas todas las personas y que fuese independiente, que no debiese nada a nadie, y es como creo que debe ser. Y sigo pensándolo.

Quizá en esta entrada baje un poco más al terreno de juego, y mis ideas sean menos abstractas, más tangibles y concretas, pero creo que es el momento para hacerlo.

Acaban de ser las elecciones, "La Fiesta de la Democracia" decían algunos. Me alegro que así piensen, porque es bueno el optimismo, el creer que las cosas van a ir a mejor son las que al final hacen que así sea. El peligro está en negar lo evidente.

Es cierto que en estas elecciones, por primera vez en mucho tiempo, por primera vez a secas, podríamos llegar a decir, en nuestra joven democracia, se nos ha permitido elegir entre más de dos opciones, tener que ver cuál era la opción menos mala, podría decirse. Es cierto que en estas elecciones muchas más personas hay podido votar otras alternativas en las que de verdad creen o, al menos, las que nunca han tenido la oportunidad de defraudarles. Y con ello estas elecciones han sido las primeras en mucho tiempo en las que de verdad se ha tenido que hacer política.

Son tiempos importantes para la política, en los que la gente ha de involucrarse, en los que las cosas van a cambiar sin que nadie pueda impedirlo, de eso que nadie tenga la menor duda.

Quizá no todo es tan perfecto como parece, y hay cosas que no se pueden obviar.

13 de mayo de 2015

El coste del talento

Que un Ferrari no vale lo mismo que un 600 lo tenemos todos asumido. Que si queremos que nuestra pizza lleve un ingrediente extra tendremos que pagar por ello es algo que nadie niega, y a pesar de que siempre nos han dicho que lo barato acaba saliendo caro, la verdad es que nunca les hemos hecho mucho caso.

Actualmente es raro que pase un día sin que, en las páginas finales de los periódicos (abajo del todo, para quienes finalmente nos hemos entregado a la era digital), esas que nadie lee pero que en verdad contienen las noticias más importantes, podamos encontrar casos en los que grandes empresas multinacionales contratan jóvenes promesas para que pasen a formar parte de sus filas, o quizá otros en los que, para morbo de los lectores, las grandes empresas como Apple o Google se roban a sus altos cargos, y algo que siempre nos llama la atención son las cantidades desorbitadas de dinero que les pagan. Niños que se hacen millonarios sólo por crear una aplicación con cuatro tonterías, y las empresas, que eso del capitalismo las vuelve locas, están dispuestas a pagarles millonadas, y todo por nada. Pero yo te propongo, a ti, que sé que eres capaz de ver más allá, que pienses el algo: si les pagan tanto, ¿no será que lo valen?

La razón nos dice que si hay empresas que han triunfado, a pesar de sus muchos errores, es porque han tomado las decisiones apropiadas, y entre ellas destaca el saber tener de su parte a los mejores. Y recompensarles por ello.

Así que si estás pensando en crear una empresa que sea la nueva Apple, recuerda contratar primero al próximo Steve Jobs.

2 de mayo de 2015

Cuando las urnas marcan los tiempos

Es curioso ver como todos critican, de forma completamente justificada, la falsedad de los políticos. Sin embargo pocas veces he visto a la gente preguntarse por qué mienten los políticos. 

-Para conseguir votos -Dirá alguno, siempre tiene que haber un listo.

Y sí, en el fondo es verdad, y es tan obvio que nadie se da cuenta de lo absurda que es la respuesta. Es decir, al que más nos mienta, más le votamos. Es un tanto... ilógico. Quizá sea porque así luego, durante los próximos cuatro años de legislatura (si la mentira no ha sido demasiado gorda, si no puede que menos), durante los próximos cuatro años de legislatura, decía, podremos criticarles. Porque al fin y al cabo la política sería muy aburrida si no hubiese tanta gente a la que poner a parir.

Pero, más allá del simple hecho de que los políticos mientan para conseguir el poder, la razón de esta mentira está mucho más cerca de lo que pensamos.

Los políticos mienten porque nosotros se lo pedimos.