27 de mayo de 2015

La España del Odio, otra vez

Dije que no hablaría de partidos en este blog, que iba a ser un blog de ideas, de propuestas, un blog con el que pudieran sentirse identificadas todas las personas y que fuese independiente, que no debiese nada a nadie, y es como creo que debe ser. Y sigo pensándolo.

Quizá en esta entrada baje un poco más al terreno de juego, y mis ideas sean menos abstractas, más tangibles y concretas, pero creo que es el momento para hacerlo.

Acaban de ser las elecciones, "La Fiesta de la Democracia" decían algunos. Me alegro que así piensen, porque es bueno el optimismo, el creer que las cosas van a ir a mejor son las que al final hacen que así sea. El peligro está en negar lo evidente.

Es cierto que en estas elecciones, por primera vez en mucho tiempo, por primera vez a secas, podríamos llegar a decir, en nuestra joven democracia, se nos ha permitido elegir entre más de dos opciones, tener que ver cuál era la opción menos mala, podría decirse. Es cierto que en estas elecciones muchas más personas hay podido votar otras alternativas en las que de verdad creen o, al menos, las que nunca han tenido la oportunidad de defraudarles. Y con ello estas elecciones han sido las primeras en mucho tiempo en las que de verdad se ha tenido que hacer política.

Son tiempos importantes para la política, en los que la gente ha de involucrarse, en los que las cosas van a cambiar sin que nadie pueda impedirlo, de eso que nadie tenga la menor duda.

Quizá no todo es tan perfecto como parece, y hay cosas que no se pueden obviar.



Muchos se han sentido identificados con un partido, y han hecho de él su bandera, y es algo que me parece precioso. El "problema" es que no todos han elegido el mismo partido, y eso es la esencia de la democracia, pero es a la vez un enorme peligro.

Se ha empezado a las personas en sí como si lo que fuese vinieran determinados por el partido al que apoyan, y junto a esa creencia se ha instalado otra que la hace aún más peligrosa: o conmigo o contra mí.

Antes se pasaba de la política, todos eran unos ladrones, eso era lo que nos unía. Los ciudadanos de a pie contra los políticos. Ahora que la gente empieza a participar en la política ya no sirve como excusa. Ahora los enemigos son otros, son los peperos, son los podemitas, son cualquier descalificativo que uno pueda inventarse.

Pero esto es comprensible cuando desde arriba, los políticos de toda la vida, los que lamentablemente siguen marcando el ritmo de la partida, son los primeros que, creyendo que es la estrategia electoral más adecuada, fomentan el odio, una España de bandos que debimos enterrar hace mucho tiempo.

El "No pasarán", "Los Rojos" o "Unirse contra el enemigo" Todo eso son cosas que, queramos o no, sube la adrenalina, a unos y a otros, y hace salir a la calle a luchar y puede movilizar a un electorado acomodado, pero a la larga es un error enorme para quien de verdad pretenda gobernar un país, porque lo que hace es crear una España de bandos, la España del Odio que debimos superar hace mucho tiempo.

Hay ciertas personas, que se creen con derecho a llamarse políticos, que utilizan términos de la guerra civil que destruyó España con tal de ganarse a un electorado a través de la rabia, que hablan de revanchas como si fuesen ¿Quién se creen que son? Nuestra única herencia es la Constitución, siendo nuestro deber cuidarla y mejorarla para poder entregársela a quienes vengan después. Esa es nuestra única herencia, lo demás, mentiras absurdas que sólo llevan al odio.

Algunos han considerado que para ganar deben de transmitir ese mensaje de odio, de rojos y fachas, volver a esa España de bandos, unirse contra y no por. ¿Qué España querrán gobernar si llegan al poder?

Y no hablo de unos, como podría imaginarse, hablo de varios, porque a muchos les interesa volver a esos tiempos donde nada cambiaba sino a peor, donde los propios españoles se enfrentaban en vez de unirse para construir un país mejor. Y en los últimos meses cada uno ha adoptado su papel, todos se insultan, todos se desprecian, pero en realidad tienen un mismo objetivo en común: dividirnos. Quieren que nos fijemos más en lo que critican de otros que en lo que ellos proponen, porque no proponen nada.

En nuestra España de la democracia, cualquier idea debe tener cabida, cualquiera siempre que respete a la propia democracia que la ampara, pero ante el odio, ante la España de bandos todos debemos de estar unidos, esta vez sí, para luchar contra eso.

Porque cada persona puede apoyar a quien quiera, luchar por lo que quiera, y si otra persona piensa diferente, deberán debatir, exponer y convencer a los demás pero jamás atacar a la persona, jamás poner a nadie en contra de, sino a favor de, y eso es lo que muchos parecen no querer entender.

Son tiempos... importantes, donde debemos de tomar decisiones que estén a la altura, y cada uno tomará unas distintas, no pasa nada, eso es la democracia, pero nuestra primera decisión, que debería ser común, tendría que ser la de unirnos para acabar con esa España de bandos y avanzar unidos, para construir, para debatir, para avanzar.

Una España de todos.

¿Cuento contigo?