13 de agosto de 2015

La imperfecta Democracia.

"La Democracia es el menos malo de los sistemas políticos"

Perdóname por no haberme resistido a citar a Churchill, pues ya se que está muy visto, pero después de tantas y tantas veces oyendo replicarle, no podía ser yo menos.

Son muy pocas, casi ninguna, podría decir, las veces en las que he oído hablar mal de la Democracia. El más valiente quizá se ha atrevido a alabar algún otro sistema político, pero raramente he escuchado reclamar a alguien la desaparición de la democracia. Entonces, empecé a pensar, debía ser ese el sistema definitivo, algo tan perfecto que nadie era capaz de encontrarle un sólo fallo. Entonces, habituado a ir contramarea, decidí buscar yo ese fallo que no existía.

He de reconocer que, en primera instancia, me maravillé con la perfección de tal sistema donde era la propia gente, toda ella, la que decidía sobre los asuntos de la sociedad. Era el derrocamiento de las tiranías, la superación de multitud de erradas formar de gobierno que se habían instaurado durante los últimos siglos; milenios.

Pero pronto me pregunté en qué consistía realmente la democracia. Democracia va asociada naturalmente con las mayorías, son las mayorías las que deciden y, por tanto, no es toda la sociedad en su conjunto como en un principio pensé. Si de diez personas, seis deciden una cosa, aunque afecte a los diez, esta se llevará a cabo, y sería bueno pensar que estas medidas, al ser respaldadas por una mayoría, sean las más beneficiosas para la sociedad, pero lo más probable es que únicamente sean las más beneficiosas para esa mayoría, y en muchos casos serán incluso perjudiciales para el resto..

He de admitir que no soy el primero que se ha fijado en esto, y algún iluminado lo vio antes, pero sólo lo hizo a nivel territorial, no a nivel de la sociedad en su conjunto, y decidió dar más poder a estas minorías con el actual sistema electoral que beneficia a los partidos que concentran su voto en ciertas circunspecciones (regiones). Lo que ocurre es que no necesariamente las minorías se encuentran localizadas en un territorio, sino que estas minorías pueden ser también de religión, raza, o clase social (alta o baja, no hago distinción), por poner unos de los muchísimos ejemplos, y para más inri, no evitó que las mayorías decidieran sobre las minorías, sino que dio un falso poder a estar minorías lo que hizo que estas pudieran imponer a las mayorías sus preferencias, pues los votos acumulados en una región concreta valen el doble, lo que les da poder a ciertos partidos para ser la llave electoral a nivel nacional cuando sólo buscan los intereses de una región. Una minoría gobernando sobre una mayoría.


Además, la democracia, en su afán de tolerancia, termina por convertirse en su mayor enemigo al permitir que ciertos partidos que declaren abiertamente ir en contra suya lleguen al poder. Uno de los mayores horrores de la historia de la humanidad llegó al poder mediante la democracia mientras el nazismo declaraba abiertamente estar en contra suya. Actualmente en España hay partidos que apoyan a grupos terroristas, unos de forma abierta y otros que durante la campaña electoral pretenden negar lo dicho anteriormente. Incluso hay partidos formados por "ex"miembros de ETA como Bildu. Y la democracia los ampara aunque pretendan destruirla.

También se da el caso de que países de dudosa Democracia como Rusia o Venezuela financian actividades como diarios en nuestro país pretendiendo enaltecer su régimen e influir sobre nuestro país mediante ciertos partidos internos. Y es precisamente esa Democracia la que impide actuar.


Pero realmente la Democracia no es tal cuando lo único que se hace es votar a unos partidos políticos que pasadas las elecciones se olvidan de todo lo prometido. Democracia representativa, lo llaman, pero no es más que una falsa, porque hemos creado un sistema político que no les hace responder cuando sin justificación alguna dejan de lado su programa electoral, cuando no recae responsabilidad penal cuando por su mala gestión, y sin deberse a ningún imprevisto, derrochan el dinero público mediante el cual se enriquece. Nuestro voto llena sus bolsillos, ¿Esa el la Democracia que se defiende?


Pero para qué mentir, no nos merecemos la Democracia cuando nadie se molesta tan siquiera en leer el programa político de los partidos a los que votan, cuando se habla de la economía con desprecio y no desconocimiento, sino absoluto desinterés. A la gente no le interesa la política más que para criticarla, ha renunciado completamente a involucrarse en ella, no me refiero ya a dedicarse a ella, sino que desde sus otras ocupaciones, economistas, policías, bomberos o barrenderos debatan sobre el gobierno de su municipio/comunidad/país. Y no diréis que medios les faltan. Sin esa cultura democrática, no nos merecemos la Democracia.


Quizá el mayor error de la Democracia sea su virtud más alabada: igualarnos a todos. Como si todos fuésemos iguales. Porque vale lo mismo el voto de aquella persona que vota a un partido por el mero hecho de ser de derechas/izquierdas que el de la persona que ha leído los programas de los principales partidos, que se ha molestado en escuchar otras opiniones, y que día a día participa desde sus posibilidades en cambiar las cosas. Vale lo mismo el voto de la persona que quiere que se lo hagan todo, aquella que quiere luchar por lo que cree. ¿De verdad alguien tiene la vergüenza de decir que todos somos iguales?


Y sin embargo jamás podremos tener algo más valioso que la democracia: que el poder resida en todas las personas y no en un grupo de privilegiados. Poder. Poder para elegir. Poder ser libres. Eso es la Democracia. Lo que deberíamos preguntarnos es si estamos a la altura. Porque la Democracia es insostenible sin una cultura democrática. Y si en un momento la hubo, hoy en día no queda nada de ella. Cuando cualquiera se preocupe por la política sin la necesidad de dedicarse a ello, entonces podremos reclamar una verdadera Democracia.

Y mientras, por buena que sea, debemos reconocer su multitud de debilidades y defectos, pues son muchos, y sólo así podremos mejorarla. Sería un error pensar que todo democrático es lo correcto por el hecho de serlo. Y al igual sería un error pensar que por bueno que sea un sistema no queda margen para mejorarlo, pues siempre, siempre lo habrá.