26 de agosto de 2015

Los rehenes de Catalunya

Hoy te voy a proponer algo muy atrevido, aunque estoy seguro de que tú me seguirás. Vamos a imaginar algo que, probablemente, hemos dado siempre por hecho que nunca ocurriría. ¿Acaso no te entra curiosidad? 

Imaginemos que, para mañana mismo, esta convocado un referéndum sobre la independencia de Cataluña.

Ya sabes, campañas electorales, banderitas de un color por allí, otras distintas por allá, políticos sonrientes haciéndose fotos mientras intentan por todos medios lograr mantener su falsa sonrisa... 

Pero vayamos a lo que de verdad nos importa, dejémosles a ellos toda esa parafernalia y pensemos cómo sería ese supuesto referéndum. 

Algo que se discute es si la independencia de un territorio debe ser discutida por todos los habitantes del Estado o únicamente por los habitantes de la región donde se plantea la posible independencia. 
Es obvio que si se votase en toda España, el resultado sería que Cataluña seguiría formando parte de España, aunque sería interesante medir el aguante que tienen los españoles al circo independentista de ciertos personajes.

Sin embargo creo que todos sabemos que, en el caso de llegar a permitir un referéndum, si se da el paso de convocarlo, deberían votar únicamente las personas residentes en el territorio donde la independencia se plantease.

Sé de un señor que, de leerme, ahora estaría sonriendo. Pero creo que no lo ha terminado de comprender del todo.

¿Porqué tomamos a Cataluña como una unidad indivisible? 

Cataluña está compuesta por cuatro provincias, las cuales a su vez se subdividen en otros núcleos de población. Como es bien sabido, el porcentaje de apoyo a la independencia varía mucho de unas zonas a otras, siendo mucho mayor en las zonas rurales, y muy inferior el los grandes núcleos, zonas de industria y de negocios, que además son capitales administrativas.

Es ahí donde se da un curioso hecho, y es que en las principales poblaciones de Cataluña el rechazo a la independencia es muy alto. Apoyándonos en datos más concretos, veremos que las siete principales ciudades de Cataluña están en contra de la independencia apoyándola un porcentaje menor del 40% de la población en Barcelona, y sin llegar al al 45 en ninguna de las 7 primeras, teniendo en cuenta que estos datos están tomados actualmente, en pleno auge del independentismo catalán.

Aquí puedes ver esas 7 primeras ciudades con su población:


Pido perdón al resto de ciudades por obviarlas, por dar por hecho en éste planteamiento que sólo las grandes ciudades están en contra del independentismo, pero pretendo simplificar las cosas.

Así pues, imaginemos que se hace un referéndum y, en éstas 7 ciudades se rechaza el independentismo. Supongamos, simplificando demasiado, que en el resto de Cataluña sale que desean la independencia. Al igual que ellos reclamaron que en el referéndum sólo podían votar los Catalanes, lo obvio sería que posible independencia de Barcelona no se decidiera desde Girona sino que la decidieran los propios barceloneses, así pues, si en Barcelona saliera el No a la independencia, lo lógico sería que, aunque en el conjunto de Cataluña apoyasen por mayoría la independencia, si Barcelona lo decidiera, no se independizasen.

Así pues, debería de ser cada municipio el que decidiera si desean o no la independencia, y nadie más debería, ni en un caso ni en otro, decidir por ellos.

Esa sería la medida más justa que podría tomarse, pero a decir verdad, quizá no tengamos un sistema democrático tan avanzado, tenemos una constitución provisional que nunca se llegó a cambiar, y en España eso actualmente no se puede hacer.

Pero la Constitución sí comprende que las provincias deciden a qué comunidad adherirse, y, por tanto, el sí o no a la independencia sí podría diferenciarse, ya no por municipios, sino por provincias.

En tal caso, en la provincia de Barcelona saldría claramente un rechazo a la independencia y, aunque con menos fuerza, lo mismo pasaría en Tarragona. Supongamos que sale un apoyo a la independencia en las provincias de Lleida y Girona, principalmente rurales ¿Querrían entonces independizarse los que tanto habían proclamado sus diferencias con el resto de España? 

Muchos se quejan de que Cataluña mantiene a muchas comunidades de España, y es cierto, pero a su vez las zonas industriales y de negocios, las de mayoría no independentistas, mantienen dentro de la propia Cataluña a las independentistas, y eso es algo que no cuentan. ¿Desearían pues, Girona y Lleida, separarse de Barcelona y Tarragona? Permíteme dudarlo seriamente.

Por ello, cuando nos hablan de Democracia en Cataluña, es sólo para lo que a ellos les interesa y de la forma en la que les interesa. En un verdadero acto de democracia, sería cada ciudad la que eligiera si desea o no pertenecer a España, y esta decisión debería de ser respetada por el resto, independientemente de la suya.

Sin embargo, hablar de que "sólo" un 35% de la población desea la independencia en una "capital" de España como es Barcelona es un dato suficientemente alarmante como para saber que las cosas no se están haciendo bien. Porque el rechazo de la mayoría de la población a la independencia no significa que la minoría que la desea desaparezca, sino que el problema persiste, y sólo mediante el diálogo, e impidiendo cualquier tipo de chantaje por las dos partes, se puede solucionar.