10 de febrero de 2016

La importancia de estar de moda

Muchas veces los partidos se esfuerzan por ganar debates, por vender de la mejor forma posible su programa y hacer ver que son el mejor para gobernar. Emplean muchos medios /dinero para hacerse ver como los más fiables, para que su candidato sea el político perfecto. Todo esto está apoyado en un sistema de diferentes medios de comunicación que apoyan a unos y a otros... bueno, ya sabes de qué te estoy hablando. 

Sin embargo hay otros elementos que podríamos denominar como "no racionales" en el sentido de que no parecen seguir un razonamiento lógico, sino más bien emocional, lo cual no quiere decir que estos elementos no sean, ni mucho menos, influyentes e incluso determinantes

Es más, soy de los que piensa que, por duro que parezca, al final son estos elementos, que poco tienen que ver con el programa de un partido, son los que deciden quién gana las elecciones.

Y es que, en ocasiones, los partidos funcionan como un equipo de fútbol con una afición que les sigue. La razón por la que muchas personas votan o defienden un partido no es por elementos lógicos (aunque usen estos para intentar justificarlo), al igual que un equipo no suele seguirse por razones lógicas. Con los partidos, como con los equipos, funciona eso del "Yo soy del..." y realmente no importa tanto cómo jueguen, lo que propongan.


¿Cómo te haces de un partido? 

Al igual que no te haces de un equipo de fútbol cuando sacas el carné, no te haces de un partido cuando te afilias. Puedes ser un fiel seguidor de tu equipo y no estar abonado. Igual con un partido. Para formar parte de él no necesitas estar afiliado, incluso los simpatizantes pueden ayudar mucho más al partido, como ahora veremos. Y eso es algo que algunos partidos están desaprovechando.

Te "haces" de un partido, principalmente, cuando todo tu entorno directo es de un partido. Parece simple, y poco idealista, pero las personas, salvo algunos rebeldes, suelen seguir la corriente. Esto es así porque, cuando aún no tenemos una idea clara sobre algo, nos fiamos de los demás. Cuando el profesor hace una pregunta a toda la clase y no tienes ni idea, respondes lo que han respondido los demás, comodín del público. Además, es mucho más gratificante sentirte parte de un grupo, compartir los "gustos" con los demás.

Pero para ello ha tenido que haber algo que atraiga la atención de la sociedad hacia un partido. Puede ser algo polémico (lo importante es que hablen de ti, da igual cómo) pero si puede ser algo con lo que todos estén a favor, o al menos nadie en contra, mucho mejor. Pero estos temas son difíciles de encontrar en política.

Hay ciertas actuaciones que unen a los partidos con sentimientos, o que los "desinstitucionalizan" para acercarlo más a las personas. Son temas graciosos, o relacionados con cualquier otra materia como "los frikis" o el animalismo. Este es el caso de Izquierda Unida y de Alberto Garzón, que está dando al resto de partidos varias lecciones de marketing político.

"Método IU"

Consiste en relacionar elementos políticos con un tema amable y compartido por todos, de contestar mediante sátiras a aquellas acusaciones (falsas y reales) contra su partido. Esto hace que la gente comparta el contenido porque les resulta "gracioso" pero a su vez, y en ocasiones sin ser plenamente consciente de ello, comparta el contenido del partido.

Esto se demostró en las generales, cuando hicieron campaña con los gatos de Garzón. y la gente a la que le gustaba los gatos (Que descubrimos que era mucha, aunque les pese a los perros) compartió todo los contenidos que subían desde la cuenta de IU y del propio Garzón sin que en principio tuvieran ninguna afinidad con el partido, incluso subiese imágenes de sus propios gatos bajo el mismo hashtag. ¿Qué ocurrió? Que todo Twitter acabó lleno de Izquierda Unida cuando a la mitad les daría igual Izquierda Unida.





A partir de ahí, asociamos gatos con izquierda unida, y a quien le gusten los gatos y sea de los que no se leen mucho los programas, muy probablemente, le gustará Izquierda Unida. Simple,

Esta estrategia también se usó cuando miembros de la propia IU desvelaron que se planteaba disolver las siglas del partido, y desde las redes sociales contestaron con un tuit con una imagen, muy bien tomado de otros usuarios, en lo que los ridiculizaba.

Caso parecido al de los gatos ocurre con Cifuentes, que se ha hecho famosa en Twitter por todo el contenido de animales que comparte.

Y la misma estrategia usó Podemos con casos como el de los frikis, que asociaba al partido político con este colectivo y simpatizantes suyos hicieron un vídeo (buenísimo) en el que integraban a sus políticos en la película de StarWars.

Esto va mucho más allá del impacto publicitario del partido que pueda tener. Hace que gente, no necesariamente muy cercana a la política, se "vuelva" de un partido de una forma muy fácil. Además sacará al tema los tuits que le han gustado de ese partido, los compartirá, y esto pasará a sus amigos convirtiéndola en una moda. Y aunque en un momento nada tenga que ver con la política, seguramente cuando se debate un tema de política, su posición inicial ya será favorable a este partido.

Así un partido pasa a "estar de moda". Porque en elecciones, al final, lo que menos importa, es la política.